5 razones por las que NO debes viajar con tu ex

viaje en parejas

¡Tal cual, niñas! los viajes de reconciliación no existen… O sea, si los existen, pero de reconciliación nada ¡yo lo hice! y a varios años de aquella aventura, puedo decir con toda propiedad que no sirven de nada y en esta nota quiero contarles algunas de las razones por las que creo que ese viaje con tu ex, será una perdida de tiempo.

Mi experiencia

Muchas veces, cuando discutimos con nuestra pareja/novio/pololo pensamos en un viaje para apaciguar y calmar los ánimos. Ponemos toda la fe en esa aventura viajera que nos ayudará a construir una nueva relación, con cimientos más sólidos y reales; pero muchas veces pasa que luego del viaje todo vuelve a la normalidad ¿Qué es lo que pasó? ¿Qué hicimos mal? ¿Por qué en ese lugar de ensueño todo funcionaba perfecto y acá no? ¡Simple! Porque cuando estas en otro lugar, en donde no tienes a nadie más que a tu compañero de aventuras, todos ¡Todos! Hacemos lo necesario para que las cosas funcionen.

Hace unos cuantos años atrás, con un ex -medio ex- porque íbamos y volvíamos, decidimos hacer un viaje. Fue una aventura bonita, porque yo a mis 27 años, no había subido nunca a un avión, ni mucho menos había salido de Chile más que en mis sueños. Comprenderán cómo palpitaba mi corazón ¡Me iba fuera de Chile y con el hombre que supuestamente amaba! <3 Full romantic. El plan partió en playas paradisiacas, pero finalmente, como fue un viaje inesperado y bien de último minuto, terminamos cruzando la cordillera para conocer Buenos Aires.

La verdad, es que sería muy care’ raja pa decir que él al menos no lo intento todo para que estuviéramos juntos y la verdad, y siendo bien justa, era yo la que estaba puro dando la hora, entre insegura, con otros pinches por aquí por allá, así bien pendeja. Disfrutando a mangos el momento y lo bonito de la vida. Fue con esa idea que me subí a ese avión. No puedo negar que igual lo pasé bien, pero claramente, el objetivo no se cumplió, a la semana estábamos nuevamente separados, y aunque lo vivido y lo bailado nos lo quita nadie, a 6 años de la experiencia, creo que no fue necesario cruzar la cordillera para saber que nada de lo que hiciéramos salvaría nuestra relación.

¡No viajes con tu ex!

Hoy quiero contarles cuáles son mis 5 razones para sugerirte que no te subas a un avión o te vayas de viaje con tu ex. Para mi ¡es una pésima idea!

  1. Si vas a viajar a un nuevo destino -fuera o dentro del país- ten presente que ningún lugar es como estar en casa y eso debes considerarlo en lo bueno y en lo malo. Es altamente probable que lo pases super bien, que vivan momentos inolvidables, pero precisamente porque están en un lugar en donde son solo ustedes dos y todo lo que vivan se transformará en un hermoso recuerdo. El problema está al llegar de regreso, la caída libre a la realidad es fuerte y al tener acá la misma rutina, los mismos problemas y todo aquello que los separa, podrán darse cuenta que finalmente, el viaje no pasó a ser más que una linda aventura ¡Al regresar, todo será igual porque estabas en un contexto distinto que hacía que todo fuese diferente!
  2. ¡Tenemos un plan! ¿Quién no se ilusiona un poco con algo nuevo? Para mi subirme a un avión y planear todo en menos de una semana fue llenarme de ilusiones. Desde comprar una maleta, armar un itinerario entretenido, coordinar quien cuidaría a la Jacinta, todo, absolutamente todo hizo de esa semana una maravilla. Y desde ese punto de vista, cuando tienes un proyecto en común con el que es tu ex, pareciera ser que todo comienza a funcionar. Las parejas funcionamos en base a proyectos y claramente, armar una aventura juntos fue llenarnos el corazón de amor y de ilusiones, que por supuesto, una vez terminado el viaje, se esfumaron.
  3. Gastas demasiado dinero. Todo el mundo sabe que viajar a última hora se convierte en un gastadero de dinero innecesario. Si decides viajar fuera de Chile a última hora, te gastas un dineral y en nuestro mismo país, la cosa también se complica, más si es en temporada alta. Bueno, nosotros queríamos salvar nuestra relación al otro lado de la cordillera, lo que implicó comprar todo de una semana para otra y claramente, nos dejó endeudados a más no poder. La división de gastos fue un problema más que agregar al conflicto de pareja. En ese momento, yo no tenía tanto poder adquisitivo -y no es que ahora esté forrá- pero él pagaba todo y después ajustábamos cuentas. Bueno, ese ajuste de cuentas nos mantuvo harto rato más en contacto ¡más del que nos hubiese gustado! ¡Una lata!
  4. Mis primeros recuerdos viajeros fuera del mundo son con él. No hay vez en que me suba a un avión y que no me acuerde que él fue el que me tomó la manito cuando el bendito avión despegó ¡una lesera! pero fue así. Me hubiese encantado que ese momento hubiese sido con mi papá, con mi hermana o con alguien a quien amará profundamente. Así que si más encima, considerarás tu reconciliación en un lugar que ambos desconocen, siempre recuerda que esa será tu primera vez con él, con tu ex, en ese lugar. Para mi los recuerdos son fundamentales. Mis notas mentales me acompañan a diario, así que piénsalo muy bien.
  5. Fotos compartidas. Como uno va con el corazón más que inflado, llenito de amor y de ilusión, se saca cuanta foto selfie puede en todos los lugares importante de la localidad con el susodicho ¡lata pos! Sean estratégicas, niñas, sáquense fotos con él y sin él. A mi me dio la locura y luego de terminar, borré todas las fotos que teníamos juntos, incluso esas, las del viaje. Así que tengo solo los recuerdos mentales de la situación, pero pocos tangibles.

En resumen, y para finalizar, queridas niñas viajeras. Nada de lo que hagan para salvar una relación que esté fuera del contexto real en el que ambos se mueven a diario hará que las cosas cambien. No necesitan irse lejos, cruzar la cordillera, ni recorrer miles de kilómetros. Enfrentar la realidad y ser valientes es lo único que queda cuando uno ve que la llamita del amor se va apagando. Si de verdad, sienten que la relación no va para ningún lado, no hay viaje que la salve. Mejor guarden ese dinero y esas energías para recargarse, sanarse, darse un tiempo a solas o acompañadas con alguien que las quiera incondicionalmente: una amiga, algún familiar y no se desganten en construir afuera lo que acá dentro no tiene lugar.

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