Lo que me dejó el verano

Hola-Hola! ¿Cómo están? Imagino que ya con la depresión propia de estar a finales de febrero y ver que las vacaciones y el verano se acaban para la mayoría de nosotros. Yo como buena profe, ya estoy poniendo mi cabeza en el pesado marzo que se viene, pero antes de empezar con todo aquello, me encantaría contarles sobre lo que me deja este maravilloso verano 2018 ¿Les parece? ¡allá vamos!

Como muchos sabrán tuve un cierre de año super cuático y con todo eso, pensé que este podría ser el peor verano de mi vida. Hace por lo menos 16-17 años que no me sentía tan mal y triste; muchas veces pensé que no iba a poder con todo, sentí que la vida se me había derrumbado y que ahora si que no iba a poder salir de esta. Varios de mis amigos más cercanos me alentaban, muchos de ellos siempre me han comparado con el mítico Ave Fenix; sin embargo, yo sentí esta vez esa comparación como una responsabilidad enorme que no podía cargar, ni muchísimo menos llevar acabo, honestamente, pensé que no lo lograría y que de ahí al precipicio quedaba muy poco.

Siempre he pensado que uno no puede estar más mal de lo que ya está y que más allá del piso no vas a ir; pero cuando empiezas a pensar que más allá del piso si hay opciones, la vida se torna super negra. Yo no tenía fuerzas para nada, ni para lo básico: comer, dormir, respirar. Fue así como pase noches en vela, baje de peso y respirar lo hacía de manera muy inconsciente. Pasaba por el mundo sin dejar rastro alguno, un alma en pena, pero todo tiene un límite, y para mi este fue el año nuevo. Aquí les conté de mis rituales y de cómo viviría mis primeros 12 días de 2018.

Y así fue, me puse en marcha, dando aletazos para dónde pudiera, sin saber muy bien donde llegaría y todo empezó a funcionar de a poco, con actitud y perseverancia. El primer paso fue obligarme a comer, al menos algo en cada comida ¡sagrado! sólo para mantenerme viva, porque de hambre nada, sólo llegó a fines de enero, después de casi 3 meses. Segundo paso, terapia y acompañamiento profesional, sin mi psicólogo creo que jamás hubiese podido entender qué me estaba pasando, por qué y para qué ¡un lujo y una maravilla! Tercer paso, vida, sí vida social, traté de juntarme con cuánta persona se me cruzara en el camino, me repetí amigos varias semanas y empecé a volver a sonreír, a olvidar por un rato, a disfrutar y eso fue clave, porque empecé a sentir que tuve vida y que podía tenerla de vuelta. Cuarto, como no tenía pega, mandé cuánto correo pude, a contactos y amigos que me pudiesen ayudar, a diario me internaba en el mundo de las bolsas de trabajo, del diario y de Facebook buscando posibilidades. Creo que era lo más estresante, porque muchas pegas no me tincaban, pero había que trabajar igual, así que le daba con todo, de alguna manera tenía que empezar de nuevo. Quinto, y final, me metí a Tinder ¡y wow! había vida más allá… no era la gran cosa, pero claramente no estaba sola ¡éramos caleta en la misma! 😂

Qué es lo que me deja este verano

¡Muchísimas cosas buenas! Y la tremenda posibilidad de partir desde cero. Hoy soy capaz de ver esto como un regalo de la vida ¿quién puede partir desde cero siempre? Muy pocas personas y yo soy una de las afortunadas. Tengo la posibilidad de desarrollarme profesionalmente en un nuevo colegio con características mucho más similares a mi, conocer nuevos compañeros de trabajo, nuevos niños, nuevo sistema ¡todo desde cero! Nadie en ese lugar me conoce y eso me parece maravilloso ❤.

Por otra parte, pronto podré comenzar mi vida sola en mi departamento de soltera ¡lo que me tiene nerviosisisisima, pero en llamas a más no poder! No hay día en que no piense en eso, en la decoración, en lo que necesito, en mis espacios, en el tiempo en que pasaré ahí y en todo lo que viviré, me llena de ilusión. Siento que es el gran paso que tengo que dar en mi vida y sé que de ahí en adelante todo será tan distinto y por cierto, el punto sin retorno ¡emoción a mil!

Lo que llena mi corazón de infinito e inexplicable amor es que este ha sido mi tiempo con Domenico, mi sobrino. Nuestra relación por distintas razones ha estado truncada por distintos hitos en mi vida y bueno, él ya tiene 6 y está en toda la edad con la que mejor me llevo en la vida. Estas semanas han sido para estar juntos, disfrutar la piscina, almuerzos, sus juegos, sus risas y sus llantos ¡somos más partners que nunca! y tenemos una relación al fin de sobrino-tía que hace mucho tiempo añoraba, confianza y complicidad a mil ¡increíble!

En este verano, he podido juntarme con tantos amigos que no había visto hace tanto-tanto tiempo, también concreté juntas en mi viaje al sur; sin duda ha sido una renovación de votos amistosos ¡lo he pasado increíble en cada salida! No hay nada como los amigos para poder volver a pararse en la vida. 

También he tenido mucho más claridad de las cosas que quiero para la vida. Sí, como que por fin pude hacer que mi corazón y mi mente se sincronizaran y hoy no tengo ni un rollo en decir que lo que quiero es echar raíces en la vida: quiero hacer clases, quiero trabajar en un colegio hasta que me muera, quiero casarme con un hombre maravilloso, que me ame y me acepte como soy, obvio que quiero el vestido blanco, una fiesta tradicional en la que tenga que tirarle el ramo a las solteras, quiero luna de miel en el caribe y quiero hijos ¡quiero dos! y quiero que sean niñas porque “niñas = diversión”. Por fin, mi útero se sincronizó con mi corazón y mi cabeza y ya no tengo miedo a ser mamá y en eso me ha ayudaron varias amigas que sin saber me transmitieron su maternidad positiva… y es el gran paso que quiero dar en mi vida, lo quiero con todas mis fuerzas y es wow 🙌🏼

En el mes de febrero pude conocer la Región de los Lagos, un viaje que hace rato quería hacer, pero que también fue muy especial, porque fue un viaje que hice de hija con mis papás y lo pasamos increíble. Recorrimos a más no poder. Castro, Dalcahue, Achao, Curaco de Vélez, Cucao, El muelle de las Almas, Nercón, Chonchi, Puerto Montt, Puerto Varas, Frutillar, Petrohue, Lago Todos los Santos son testigos de lo bien que lo pasamos. Estoy infinitamente agradecida de haberme podido dar el lujo de viajar con mis papás y haber podido recorrer tantos lugares tan lindos. Las vacaciones de hija adulta son un must have, definitivamente. 

Llegué del sur sintiendo que necesitaba vacaciones de las vacaciones ¿les ha pasado? 😓 así que para rematar y aprovechar los últimos días antes de entrar a trabajar, me bajé del avión para subirme al auto y viajar de mini vacaciones a La Serena con vida de princesa 👑, pude descansar infinito, dormir a más no poder, ver el festival, dormir temprano, levantarme tarde, no pisar la arena y amar la playa igual, comer rico y conocer gente nice ¡que fue lo más divertido de todo! Fue mi viaje para descansar y “desconectarme para cargar las pilas”. Tengo tantas energías que podría correrme una maratón 😂

Bueno, y en este verano también me estoy dando una nueva oportunidad en el amor. Como les conté aquí, a veces los tiempos del reloj, no son los del corazón y fue así que sin verlo venir, conocí a alguien increíble con el que gran parte de mis highlights de vida están bien sincronizados, ítem importante cuando vas camino a los 40 y bueno, nada, estoy muy contenta. Resulte o no, ha sido una gran oportunidad de avanzar, reparar(me/nos) y sanar(me/nos).

Y para terminar con las buenas noticias y la alineación de planetas, me hice el último control médico por mis nódulos mamarios y está todo en absoluto orden 🙌🏼 ¿Qué más puedo pedirle a la vida?

¿Cómo no sentir que reviví de las cenizas y que este ha sido el mejor verano de mi vida? Sí, el mismo que pintaba para ser el peor se ha transformado en un verano para atesorar ¡ha sido increíble! Es como que de pronto, todo empezara a funcionar y me siento en llamas, más feliz que nunca y con la convicción de que todo está recién comenzando.

2 Comments on “Lo que me dejó el verano”

    1. Rocío maravillosa!!! Que alegría verte por acá, apuesto que caxaste todas mis pifias ortográficas 😅
      Gracias por recordarme con mi ídola! 😘

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